Monday, December 04, 2006

Con El Mar No Se Juega

El día estaba hermoso, ni una nube en el cielo, el mar impecable, lo único estaba bravazo.
Por ratos me daban ganas de meterme, en esos momentos en que el oleaje se calma y como que te invita a entrar.
Pero dentro de mí esa voz inconfundible me decía que no. Fue así que me puse a mirar a los surfers experimentados correr olas y en sí a contemplar el mar bravo, cosa que me encanta, no pasó mucho rato cuando divisé a dos muchachos, la corriente los había jalado hacia la derecha, lejos del grupo de tablistas.
Uno de ellos trató de correr una ola pero se sacó el ancho, al verlo caer en la masa de espuma yo de la orilla gritaba, nooo, el pobre salió a la superficie después de un buen rato para ser aplastado por dos olas más, y por fin se empezó a dejar llevar por los chorros hacia la orilla, el problema era que no había orilla, la marea estaba alta y el chorro reventaba en las piedras, yo le señalaba al chico que nadara hacia la izquierda sino iba a empotrarse con los peñones.
El pobre ya sin fuerzas se descansaba en la tabla a su suerte mientras se acercaba más y más hacia las piedras, yo sufría sin saber qué hacer, hasta que pasó lo inevitable, el chorro lo tiró contra las piedras, yo di un grito y corrí para ver que había pasado, para su suerte justo las peñas terminaban en ese lugar y pudo salir literalmente gateando y sin mayor daño, no tenía fuerzas ni para pararse. Ahora faltaba su amigo.
Su pata estaba sufriendo, había perdido su morey y estaba sólo en medio de la masacre, con una mano pedía ayuda, pero sólo estábamos JAG y yo, mi hermano se quería meter mientras que yo le decía si estaba loco, mientras se pone el wetsuit ya se ahogó, más bien hay que llamar al 911.

Una ola tras otra le caían encima enterrándolo hasta el fondo, para suerte tenía aletas y cada vez que salía a la superficie trataba de avanzar lejos de las peñas, otro factor importante que lo ayudaba es que en esa playa hay una corriente paralela a las peñas que te empuja hacia la orilla con arena.
Finalmente salió el pobre, se salvó por un pelo, cuando no te toca, no te toca.
El flaco le señalaba a su pata donde lo había escupido el mar, junto a las peñas, pero en el lugar preciso para no sufrir ninguna lesión y poder haber salido aunque sea gateando.
Ahora tenían que ir a rescatar la Morey que había quedado atrapada entre las peñas.
La verdad que después de tal susto yo no bajo ni a balas, que se la lleve el mar.




El chato bajó rapidito calculando que el agua no lo alcance y rescató su tablita.
Este es un día que este par de amigos nunca olvidará, conversando con ellos me dijeron que esta era la segunda vez que se metían al mar, con razón les pasó lo que les pasó, pienso que su juventud y buen estado físico los salvó, lo peor es meterse a un mar que uno no conoce y encima si está movidazo.
Fotos: Marea, Rockaway Beach, CA

























13 Comments:

Anonymous alfredo said...

santas cachuchas!

a mi siempre me ensenaron tenerle respeto al mar

y uno lo entiende a patadas, o a revolcones como en este caso

que suerte el tener aletas

2:44 PM

 
Blogger Evy said...

despues de ver las fotos y leer los comentarios,termine empapada y con escalofrios
q mello!!!!!

5:38 PM

 
Anonymous Danza Invisible said...

QUé tales olas...

7:03 PM

 
Blogger Angélica Camacho said...

Escalofriante. Solo confirmo mis repetos al mar. Ni loca correría tabla.

7:30 PM

 
Blogger Ursula said...

Después de una señora revolcada que tuve hace unos años en Bujama, de la cual pensé que no iba a salir viva, aprendí a tenerle respeto al mar. Que tal susto se deben haber pegado esos chicos...
Saludos

9:31 PM

 
Blogger Gigi said...

¡Miéchica! que tales olas!!. Yo que ando soñando con el mar a cada rato, le tengo un respeto. Con esas olas no me meto ni a cañones. Y eso que tengo medallas (cof cof y saco pecho...jejeje)
Salu2

4:56 AM

 
Blogger El_Gato said...

Gracias a Dios que tú no entraste!!
Lo peor de todo es que luego de haber sido revolcados N veces, algunos lo toman como un reto para vencer...estaran locos?

6:12 AM

 
Blogger enakam said...

Vaya suerte de los muchachos. Al mar se le respeta! Lo malo que cuando se es joven y te suceden estas cosas sin causarte mayor daño, a veces piensas que eres invensible y vuelves a tomar riesgos similares.

9:54 AM

 
Blogger Pao said...

Concuerdo: que agerridos los patas para meterse al mar asi de picado.

Pero bueno, cosa de ellos, a veces la experiencia ayuda. Y si, yo tambien hubiera dejado esa tabla para que se a lleve el mar.

Saludos

Pepao
El editor y -playero- lector de Zoofiesta.

1:41 PM

 
Blogger Ana Lucía said...

tienes razon Marea, con el mar no se juega y tu mejor q nadie para contarlo y para saberlo!!
Yo tuve una experiencia a los 17 anos en Punta Negra y desde ahi le tengo mas respeto al mar..pero harto no sabes..!!
Tambien te doy la razon , uno tiene que morirse el dia que le toca, si no..te metes un susto y punto, asi es!!
saludos!

1:40 AM

 
Blogger Maria Elena said...

Al mar se le respeta, 100% de acuerdo...mi hermana y yo crecimos en chorrillos... mi papi nos llevo desde pequenhas al mar y nos ensenho la regla numero 1: al mar se le respeta... mi papá nos ensenho a meternos al mar, entre las olas, pero tambien a reconocer cuando NO había que entrara al mar.

10:44 AM

 
Blogger Monarcaxx said...

wow!!! ni a balas pues si se metió ya dudo si quiero aprender a nadar que feooooo

9:30 PM

 
Blogger schatz67 said...

Que buena crónica fotográfica marea,me imagino que te debes haber sentido como periodista en algun momento, tentada de seguir disparando las fotos y con cólera por no poder hacer algo para ayudar a los muchachos.

Nadie se muere en la vispera Marea

Saludos

Schatz

8:55 PM

 

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